La Unión Europea ha definido dos territorios clave en el contexto europeo: el eje central Londres-Países Bajos-Ruhr-Milán y el arco del Mediterráneo, que se extiende desde Génova hasta Murcia.
El arco del Mediterráneo es, por tanto, un espacio repleto de oportunidades donde el Camp de Tarragona juega un papel primordial. No solo porque debe garantizar que este arco se prolongue hacia el sur, sino porque es la rótula del otro gran eje peninsular: el del Ebro. Este eje conecta el Camp de Tarragona con el otro gran punto de tensión económica de España, el País Vasco, y la cornisa cantábrica.