La sociedad del conocimiento no tiene que ver solamente con la tecnología, con la aparición de nuevas modalidades de comunicación o de nuevos aparatos. No solo afecta a los que trabajan con ordenadores o se comunican a través de teléfonos móviles. El nuevo modelo de sociedad lleva emparejada una transformación radical de los esquemas sociales: desde las formas de producción hasta los requisitos profesionales o los hábitos de consumo, con una implicación directa en las formas de relación entre las ciudades y en la configuración misma de las ciudades.
En el caso de Reus, el nuevo contexto social y la nueva configuración de las relaciones territoriales juegan a su favor. El perfil que históricamente ha definido la ciudad (capacidad de innovación, voluntad de progreso y proyección territorial) es el perfil necesario para asumir los retos del presente y del futuro. De un presente en el que las ciudades deben valer para lo que son y para lo que son capaces de hacer.