AJUNTAMENT DE REUS

LA CIUTAT

LOS ORÍGENES

Fotografia Exterior Biblioteca Central Xavier Amorós

El hombre ha habitado el territorio en que se asienta el núcleo urbano de Reus, de una manera más o menos continuada, desde hace casi un millón de años. Tal y como demuestran los materiales conservados y expuestos en el Museu d'Arqueologia Salvador Vilaseca, en el término reusense se han localizado numerosos yacimientos arqueológicos, de prácticamente todos los períodos cronológicos. Especialmente importante fue la explotación agrícola y ganadera durante la época romana, complementada con una intensa producción de barro.

A pesar de estos precedentes antiguos, Reus es una población de origen medieval, documentada a partir del año 1154. Gracias al comercio –el puerto de Salou, el mercado y la feria–, la villa se convirtió rápidamente en una de las grandes poblaciones del Camp y creó un amplio ámbito de influencia económica y humana que alcanzaba, ya en el siglo XIV, a buena parte del sur de Cataluña. Reus fue una villa de señorío feudal, dependiente de la camarería de la catedral de Tarragona, lo que propició la singularidad de que dos de sus señores fueran elegidos papa, y uno de los cuales, Benedicto XIII, fuese a su vez papa y señor feudal de Reus.

En el siglo XVI y hasta el primer tercio del XVII, Reus creció de forma significativa y se convirtió en un notable núcleo industrial, con una importante producción de estameña y cerámica. Sin embargo, la guerra dels Segadors, como en otras partes, representó una parada traumática, de la que no se empezó a recuperar hasta el último tercio del siglo.

«Reus, París y Londres»
En el siglo XVIII se produjo un crecimiento continuado de la población y un desarrollo urbano e industrial extraordinario, a lo largo de la segunda mitad del siglo, que permitió a Reus convertirse en la segunda población de Cataluña en número de habitantes. Urbanísticamente, la ciudad salió definitivamente del cercado amurallado para triplicar el espacio construido. Desde un punto de vista económico, fue muy destacable la producción y exportación de aguardientes, pero también de tejidos, particularmente de seda. La famosa frase «Reus, París y Londres» queda como testigo de aquella época de crecimiento y recuerda el hecho de que era en estas tres ciudades donde se fijaban los precios internacionales del aguardiente.

Segunda ciudad de Cataluña
Con el siglo XIX llega el final del antiguo régimen y de las formas gremiales de producción. La industrialización de la ciudad impulsa el cambio de mentalidad que conlleva el paso de la cultura tradicional a la cultura urbana: en la segunda mitad del siglo arraigan con fuerza las nuevas inquietudes ideológicas y Reus se convierte, después de Barcelona, en la ciudad de referencia de todos los movimientos culturales. Un grave estacionamiento de este modelo industrial, a causa de la crisis de los sectores textil y vitivinícola, implica la transformación de la ciudad, a lo largo del siglo XX, en un importante centro comercial. Heredero de su tradición comerciante, el comercio de Reus tiene un prestigio reconocido en toda Cataluña con más de 500 establecimientos.