Junto a la huella modernista, Reus cuenta con otros testigos destacados de su historia. La iglesia prioral de Sant Pere –construida en el siglo XVI para sustituir una iglesia románica que estaba en el mismo lugar–, con su emblemático campanario, es el edificio más notable del Reus antiguo y uno de los símbolos de la ciudad. Otra construcción destacable es el Castell del Cambrer, del siglo XII, y que todavía conserva las bóvedas góticas. Para conocer a fondo el patrimonio reusense, hay que acercarse a los museos y al archivo municipales: el Museu d’Art i Història y el Museu d’Arqueologia Salvador Vilaseca, donde se conservan importantes fondos históricos, artísticos y arqueológicos.
Durante los siglos XVIII y XIX, la ciudad vivió un momento de crecimiento económico muy importante que ha dejado como testimonios arquitectónicos tres edificios destacados: el Palau Bofarull (1770), el Centre de Lectura (1859) y el Teatre Fortuny (1882), uno de los escenarios más importantes de Cataluña. Para conocer la ciudad, es también imprescindible pasear por la plaza del Mercadal y por la plaza de Prim, auténticos centros neurálgicos de la vida ciudadana.