Santuario de Misericordia
Plaça del Santuari de Misericòrdia s/n - 43201 Reus
El Santuario de Misericordia se construyó en el lugar donde, según la leyenda, en 1592 la Virgen María se apareció en la pastora Isabel Besora, lo que libró la ciudad del azote de la peste.
Se trata de un edificio de estilo renacentista que a lo largo de los años ha vivido distintas transformaciones. El interior está adornado con pinturas al fresco de Josep Franquet, Joaquim Juncosa y Joan Juncosa. La planta es de cruz latina con ábside cuadrado y camarín. El altar mayor es una reconstrucción del antiguo altar barroco. En el extremo del brazo derecho del crucero se encuentra el altar de Santa Marina. Justo al lado del santuario se encuentra la Capilla de la Aparición, que indica el lugar excto de la aparición de la Virgen.
El Consejo de la Ciudad acordó su construcción en 1592, y en 1652 se decidió su ampliación. En 1892 las tropas napoleónicas saquearon la ermita y quemaron las reliquias que habían acompañado a las imágenes de la aparición. En 1867 se inauguró el reloj de la fachada principal, y en 1915 empezaron las obras de reforma de la fachada principal, con proyecto del arquitecto Pere Caselles, que quedaron interrumpidas en 1936. Durante la Guerra Ciivl el santuario quedó muy dañado, fue incendiado y desapareció la imagen de la Virgen. En 1954 se terminó su reconstrucción. En 1984 se reanudaron las obras la restauración de la fachada principal según el proyecto de Joan Bassegoda.
El general Prim y el manto de las bombas
En 1843 España se encontraba en una situación política compleja, con continuos enfrentamientos entre partidarios y detractores de la regencia del general Espartero. Prim, entonces coronel y diputado en Corts, quiso dar respuesta a la situación con un pronunciamiento militar que forzase a proclamar la mayoría de edad de la reina Isabel y acabar con una regencia que consideraba dictatorial.
Delgado eligió a Reus —donde tenía muchos partidarios— para pronunciarse. Llegó a finales de mayo acompañado de Llorenç Milans del Bosch, también militar y diputado, y ambos convocaron en la casa de la villa los prohombres de la ciudad, los cuales, de agrado u obligados, acordaron pronunciarse contra la regencia de Espartero. Prim y Milans asumieron el mando e hicieron llegar a la población información falsa de levantamientos paralelos que se estaban produciendo en distintas ciudades de España. Reunida la milicia, a la que se integraron algunas fuerzas que llegaban de pueblos vecinos donde también corrían noticias falsas, se fueron a sublevar a Tarragona, donde no les dejaron entrar. Por último, las tropas del ejército, comandadas por el general Zurbano, llegaron a Reus para sofocar a los rebeldes.
Delgado, pese a la evidencia del fracaso de la insurrección y las condiciones que le ofrecía Zurbano, se negó a rendirse. Y el 11 de junio, el domingo, el bombardeo del ejército desquició la ciudad durante cinco horas. Fueron cinco horas de pánico y de caos que dejaron una treintena de fallecidos, un centenar de heridos e importantes daños materiales. Finalmente, Prim permitió que una comisión saliera a negociar con Zurbano, una comisión donde además de representantes de notables, había del clero, y entre ellos sor Lluïsa Estivill, a quien se le atribuye un papel decisivo. Zurbano prometió cumplir un indulto total, que incluía la salida en formación y con todas las armas de Prim y de sus seguidores.
El impacto de los hechos sobre la población fue enorme, y fue el origen de un "voto de pueblo" que ha llegado hasta hoy. Un voto de pueblo es un compromiso tomado por una población de dedicar a perpetuidad una fiesta solemne a la Virgen María o bien a algún santo para conmemorar un beneficio recibido gracias a su intercesión. El día del bombardeo de Reus se desgajaba la fiesta de la Santísima Trinidad, y como la imagen de la Virgen de Misericordia estaba en la parroquia la población se acogió a su advocación para pedir el cese del fuego.
Desde entonces, la fiesta en honor a la Virgen María y en conmemoración de la Aparición se celebra conjuntamente con la de la Santísima Trinidad. A raíz de los hechos se confeccionó también un nuevo manto y un traje carmesí para la imagen, bordado de plata y conocido popularmente como “manto de las bombas”.

[IMÁGENES BOMBARDEO REUS: Litografía hecha sobre un dibujo del pintor Antoni Verdaguer. Fuente: Museo]
El pronunciamiento, finalmente, acabó triunfando, y Reus, en compensación, además de varias ayudas a favor de los afectados, recibió el título de Ciudad con el calificativo de Esforçada, un nombre que el General, por aquellos hechos condecorado como Conde de Reus, utilizó a menudo para referirse a su ciudad natal.
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